
La imagen que tiene los demás sobre nosotros es muy curiosa, no parece que te conozcas ni tu mismo. Supongo que tendemos a vernos con un ojo más crítico que lo que lo hacen las personas que tienes a tu alrededor, o que conocemos más detalles de los actos que realizamos que los demás no aprecian.
Es como cuando miras una imagen del test de rorschach solo ves en ella lo que quieres ver y la opinión de los demás no tiene mucha semejanza con la tuya. Cuando tomamos decisiones lo hacemos considerando esos pequeños detalles que las personas de tu entorno, por muy cercanas que sean, no son capaces de valorar. El ruido de fondo o una "ñoña" canción que suene en un momento determinado hace que tu estado de animo varíe y se alteren tus planes un gesto inapreciable de tu interlocutor, o una palabra que no esperabas que utilizase te hace cambiar no solo tu opinión si no tu propio comportamiento.
Y si has aguantado hasta aquí, seguro que te pregunta que coño es lo que está pasando por mi cabeza, pues no te comas el coco, que es muy simple.
Ayer me entró un desconocido en un chat, al principio todo era genial, pero en un momento determinado la cosa cambió y desde ese momento, que no consigo determinar, ya no era lo mismo. Empezó a parecerme un coñazo la charla y las ganas de quedar se marcharon con la misma velocidad que llegaron.
1 comentario:
Totalmente de acuerdo contigo, al fin y al cabo yo no soy una cabra (bueeeeeno, vaaaale, un poco si)
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