
Jo, cuanto tiempo ha pasado. Parece que se empieza con mucho animo pero se enfrían pronto las cosas.
Al principio te dices "que buena idea" y te crees que publicaras un montón de cosas, las tonterías del día a día y las cosas que te preocupan o las que te afectan, pero pronto te das cuenta de que esto es un medio de comunicación personal en el que cualquier persona puede leer y ver muchas cosas sobre ti, y si no lo controlas te puedes poner un poquito en evidencia (Pepa).
Se empiezan mil entradas, y cuando te animas a publicarlas te preguntas que es lo que se traslucirá sobre ti con cada una de ellas. Y cambias textos, palabras e incluso decides que no lo publicaras, eso si, después tirarte diez horas escribiendo, borrando, leyendo y releyendo.
Con el tiempo te das cuenta de que solo diez personas (con mucha suerte) se pasarán por tu blog y la verdad es que en el fondo tampoco te importa demasiado lo que puedan opinar. ¿Pero?. ¿Y si el personaje del año?. Algo así como le ha pasado a la ministra de igualdad. Y entonces decides que tu idea de revisar y censurar los contenido antes de publicarlos no es tan mala.
Y cuando ves las cosas que has escrito empieza de nuevo toda la historia...

¿Y si los contenidos que publicas no dicen nada sobre ti?. ¿Para que coño lo tienes?
Y te dices que es una tontería poner cosas en un sitio que pretende reflejar tu imagen y a la vez hacer todo lo posible para que nadie vea como eres. Y bueno, como total tampoco creo que llegue a ser ministra tampoco me preocupa demasiado lo que piensen de mi.
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